Artículos y opiniones sobre discapacidad. Proyecto Abedul.

Barreras para PMR en los transportes públicos.
"El ascensor que nunca llega".

 
La estación de Metro de Madrid de “Plaza Elíptica”, carece de un ascensor que posibilite a las personas con silla de ruedas hacer trasbordo entre la nueva Línea 11 (que tiene su final en esta estación), y la Línea circular 6 (que discurre a mayor profundidad), puesto que en la actualidad, entre ambas líneas solo existen escaleras.

En esta estación existe un ascensor en la Línea 11 con salida a la calle,
pero ninguno para comunicar ambas líneas (6 y 11).

Esta no es una estación simple, sino una estación "intercambiador", puesto que además de la confluencia de estas dos líneas de Metro, también existe una terminal de autobuses interurbanos de cercanías que comunica la capital con numerosas ciudades y poblaciones del sur de la Comunidad de Madrid, e incluso con algunas de Castilla La Mancha como Toledo capital. Y desde dicha terminal de autobuses (que es subterránea, nueva y completamente accesible), tampoco existe ascensor alguno que comunique con la línea 6 de Metro.

Dada la situación, las personas que utilizamos una silla de ruedas y residimos en el amplio núcleo urbano del sur-oeste de la capital a lo largo de todo el trayecto de dicha línea 11: Barrio de La Fortuna , PAU de Carabanchel, Carabanchel Alto, Colonia de San Francisco, Pan Bendito, Abrantes y Glorieta Elíptica, (al igual que las numerosas personas con movilidad reducida que puedan llegar desde otras poblaciones hasta la terminal de autobuses), no podemos acceder a la línea 6 ni por tanto a ninguna otra línea de la red de Metro de Madrid (a excepción de la misma línea 11), ni por ende utilizar este medio de transporte público para llegar a otros puntos de la ciudad como lo hace cualquier ciudadano, “quedando excluidos de esa posibilidad”, puesto que dicha línea 6, además de facilitar un acceso práctico y rápido a otros puntos de la ciudad (al ser circular), posibilita también la interconexión con una gran diversidad de líneas de la red de Metro. Por tanto, la importancia de este ascensor es muy notable.

Este es un problema de serias consecuencias para un colectivo el nuestro “con unas graves dificultades para desplazarnos”, para quienes el Metro supone un modo de transporte “práctico, eficaz y rápido” que no tiene comparación con los autobuses urbanos que tenemos como única alternativa en toda esta zona de Madrid y los constantes problemas de inaccesibilidad que presentan para nosotros, puesto que como es sabido, sufrimos la frecuente negativa de acceso debido a su alta ocupación del espacio para PMR, a fallos de las rampas, a que no en todas las paradas pueden aproximarse a la dársena para recogernos, a las largas esperas hasta que nos permiten subir, a la excesiva duración de los trayectos a causa del trafico y de los trasbordos cuando hemos de atravesar la ciudad de un extremo a otro.

La situación, no facilita precisamente nuestro acceso a un puesto de trabajo, a la universidad, etc., sino que mas bien nos dificulta seriamente todo ello en una prolongada agonía que desde que se inauguró la nueva línea 11 dura ya casi cuatro años.

Una línea que si bien ha beneficiado notablemente a todos los ciudadanos de esta zona de Madrid “que caminan sin dificultad”, aún no lo ha hecho al colectivo de ciudadanos con movilidad reducida, quienes a pesar de nuestras limitaciones, hemos sido olvidados como ciudadanos en igualdad de condición incluso con argumentos tales como “el excesivo coste de la ejecución de dicho ascensor” o la falta de presupuestos. Lo que no deja de ser una exclusión.

 
La normativa fijada por el Real Decreto 1544/2007 de 23 de noviembre, por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad, fija para una estación como Plaza Elíptica que dispone de 2 líneas de Metro y un intercambiador de transportes, un plazo de cuatro (4) años desde su publicación en el BOE (2007-2011) para que todas las estaciones de este tipo resulten totalmente accesibles, después de las transformaciones necesarias.

El Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre, establece en el artículo 7 relativo al transporte en ferrocarril metropolitano:

"2. En el patrimonio existente, las estaciones de una red de metro, ya sean cabecera, de paso o final, de más de dos líneas, y aquellas que formen parte de un intercambiador serán accesibles en un plazo no superior a los cuatro años desde la entrada en vigor del presente real decreto. En estas estaciones serán de aplicación la totalidad de las especificaciones del anexo IV."

 
Pues bien:

Estamos en 2012, cumplido ya el plazo (2007-2011) y en dicha estación de Plaza Elíptica continua sin existir un ascensor que comunique ambas líneas ni tampoco indicio alguno de haberse iniciado las obras de construcción del mismo.

Somos personas con graves limitaciones de movilidad y consiguientemente con graves problemas para poder llegar a un puesto de trabajo, asistir a clases, a eventos y actividades diversas, en definitiva; muchas dificultades para desarrollar una vida social “normal”.

Por este grave problema estamos “excluidos de esta posibilidad “ en una amplia zona urbana de la capital, que aunque tiene un Metro nuevo, a las personas en nuestra situación “no nos lleva a ninguna parte” y donde la única alternativa que tenemos, son unos autobuses urbanos, en los que llegar a otros puntos de la ciudad, lo cual se nos hace muy complejo si hemos de ir al otro extremo, cuando en el Metro cualquier persona no tarda mas de 30 minutos (lo que a veces hemos de estar esperando en una parada hasta que nos dejan subir al autobús).

Si por nuestra complicada situación de discapacidad, una sociedad “con sentido común” debiera de brindarnos un poquito mas de facilidades y dedicación para movernos, a fin de compensar nuestro desequilibrio; paradójicamente construye un metro nuevo en el que poder moverse mejor todos los ciudadanos, pero a las personas con discapacidad (que también somos ciudadanos) “se nos excluye durante años de dicha posibilidad”. De modo que con esta situación “no puede decirse que se nos faciliten demasiado las cosas”.

 
¡¡Es preciso que se cumplan las normativas, para garantizar el “derecho humano de todos” a la prosperidad, al porvenir, al empleo, a la formación, a la sociabilización, a la integración, a la “no exclusión” !!

 
Las personas con grandes discapacidades necesitamos soluciones efectivas que compensen con equidad el desequilibrio que nuestras limitaciones nos generan para lograr una Igualdad de oportunidades, integración y prosperidad similar a la del resto de ciudadanos. ¡Hoy todavía no es posible!.

Quisiera recordar a la sociedad que discapacitados no solo somos unos pocos, sino que discapacitado “puede ser cualquiera”. ¡Yo hasta hace unos años no era discapacitado, y hoy por una enfermedad lo soy!

Antes no conocía la existencia de esta exclusión social tan brutal que hoy padezco, y desde luego no podía creer posible que en una sociedad como la nuestra "aparentemente moderna y justa", existiera tan bárbara exclusión hacia este colectivo de personas como la que hoy como afectado estoy padeciendo. Y esto es muy lamentable y hace cuestionarse muchas cosas sobre nuestra sociedad, nuestros valores humanos, etc...

Con todo, preocuparse e invertir en adaptar las cosas para las personas con discapacidad o en nuevos diseños basados en la “accesibilidad universal” que están pensados para todos, no es invertir en unos pocos ciudadanos, es invertir en integración, en progreso y calidad de vida de “toda la sociedad”. Y requiere el máximo de preocupación, compromiso, conciencia y actuación.

 

Enrique G Blanco. 2012.
Viajero de transportes públicos.
Proyecto social pedagógico Abedul.